“El acoso escolar es violencia”

María José Morales Lemus 0 Comments

Tomado de Heraldo

Redacción: Luis Cantillo

El 2 de mayo es el Día Internacional Contra el Acoso Escolar, una fecha en la que salen a la luz cifras como la que recuerda que el ‘bullying’ afecta a un 20% de los alumnos. Sin embargo, pese a la embergadura del problema todavía se escuchan comentarios como: “A mí me han hecho eso y aquí estoy”, “A todo le llamamos acoso”, “Exagerada, exagerado”. Comentarios, que “son una manera de legitimizar y tolerar violencia, que al fin y al cabo es lo que es el acoso escolar, en vez de intervenir”, explica Berta Sánchez, psicóloga de la Asociación Océano Atlántico, una organización, que tiene ya 20 años y cuenta con 500 trabajadores, y que ofrece servicios y formación en el ámbito de “la mejora, el bienestar y calidad de vida de las personas”. Entre ellos, la concienciación, sensibilización y difusión de la importancia de la prevención en el campo del acoso escolar.

“Cuando hay casos de suicidio en los medios nos escandalizamos, pero durante el día a día es cuando no hay que mirar hacia otro lado”, argumenta, Héctor Modrego, especialista del área de acción social de Océano Atlántico. Y prosigue: “Hemos detectado a lo largo de muchos años quefalta formación para trabajar la prevención contra el acoso escolar y a la vez tratar temas en los que creamos que se puede producir ‘bullying’, ya sea en actividades extraescolares, servicios de comedor, madrugadores… Se busca que la gente tenga formación en materias deportivas o titulo de monitor de tiempo libre pero luego en el fondo no sabemos actuar ante muchos de estos casos”.

¿Cómo prevenir el acoso escolar?

En el ‘bullying’ intervienen tres agentes: el acosador, la víctima y el testigo, y cada uno de ellos vive las circunstancias desde su punto de vista. “Lo habitual es que el agresor venga de un entorno muy autoritario, o todo lo contrario, de uno en el que haya encontrado una permisividad total, dos estilos educativos que podrían generar este tipo de comportamientos”, resume Sánchez. Por su parte, la víctima puede tener la autoestima baja o terminar teniéndola, y encontrar “déficits sociales a la hora de pedir ayuda o afrontar un conflicto o una crítica”. Pero es precisamente sobre el tercer agente, aquel que parece al margen de la situación sobre el que se ha hecho incidencia en muchas actividades de concienciación: el testigo.

“Hay varios tipos de testigos, los que apoyan al agresor, justificándolo o jaleándolo: “es el friki de la clase”, “es que siempre está haciendo cosas raras”, “dale, dale”, “es tonto”, etc. También están los testigos pasivos, los que piensan “buah, esto no va conmigo, yo paso”, y, por último, los activos, aquellos que ayudan o pueden ayudar a la víctima”, repasa la especialista.

La prevención, puede, precisamente, ayudar a que estos testigos pasivos se conviertan en activos. “En el caso del ciberacoso, la solución es que quien envía contenidos hirientes pare de hacerlo, pero la solución puede pasar en ocasiones por que los que lo reciben no le den importancia”, explica el especialista en mediación de conflictos. “Contar a un adulto lo que está pasando no es chivarse, es ser valiente. Y después será el adulto quien ponga voz al problema”, coinciden los profesionales.

Por todo ello, “la prevención debe ir dirigida, no solo a profesionales, sino también a niños y a niñas”, explica Sánchez. “En el día a día hay que fomentar la igualdad, si no, ¿cómo se la vamos a exigir entre ellos?”.Por ello “es necesario educar en valores e inteligencia emocional, en empatía, respeto, identificación de violencia y asertividad. En el caso de los profesores, es necesario hacer un trabajo transversal que se suscriba al plan de estudios”, prosigue la psicóloga.

Por último, los especialistas reparan en la importancia de trabajar también con las familias y los profesionales para detectar los casos de acoso y actuar. 

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