El Papa alerta de los “demonios educados” que hacen al hombre tibio y mundano

María José Morales Lemus 0 Comments

Tomado de Aciprensa.com

En la Misa que presidió en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco alertó de los demonios “educados”, que entran en el alma sin que uno se dé cuenta y hacen al hombre “tibio” llevándolo a vivir mundanamente.

“Nosotros somos cristianos, católicos, vamos a Misa, rezamos… Parece todo en orden. Sí, tenemos nuestros defectos, nuestros pequeños pecados, pero parece que todo está en orden. Y él se hace “el educado”: va, ve, busca a una linda pandilla de amigos, llama a la puerta – ‘Permiso, ¿puedo entrar?’ – toca el timbre. Y estos demonios educados son peores que los primeros, porque no te das cuenta y los tienes en casa”, dijo el Santo Padre este 12 de octubre al reflexionar sobre el Evangelio del día (Lc 11,15-26).

Luego, explicó que “éste es el espíritu mundano, el espíritu del mundo”.

Asimismo, advirtió que cuando el demonio “toma posesión del corazón de una persona, se queda ahí, como en su casa y no quiere salir de allí”.

“Yo me pregunto tantas veces, ¿qué es lo peor en la vida de una persona? ¿Un pecado claro o vivir según el espíritu del mundo, de la mundanidad? ¿Que el demonio te tire encima un pecado – incluso no uno, veinte, treinta pecados, pero claros, de los que tú te avergüenzas – o que el demonio esté sentado a la mesa contigo y viva contigo y todo está normal, pero allí, te lanza las insinuaciones y te posee con el espíritu de la mundanidad?”, agregó.

En ese sentido, reafirmó que “la esencia del demonio es destruir la obra de Dios” y buscará la manera de hacerlo “cuando no puede destruir” cara a cara, porque tiene de frente una fuerza de Dios que defiende a la persona.

Finalmente, recordando la oración de Jesús en la Última Cena, el Papa dijo: “defiéndelos del espíritu del mundo”. “Ante estos demonios educados que quieren entrar por la puerta de casa como invitados de bodas, decimos: ‘Vigilancia y calma’. Vigilancia: éste es el mensaje de Jesús, la vigilancia cristiana. ¿Qué sucede en mi corazón? ¿Por qué soy tan mediocre? ¿Por qué soy tan tibio? ¿Cuántos ‘educados’ viven en casa sin pagar el alquiler?”.

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